Cuenta la leyenda, que hace unos 25 mil años aproximadamente, en la era del Neolítico superior, existió una joven llamada…
(Ring Ring)
Joer! de nuevo el movil este, debería apagarlo mientras escribo…¿digame?
- Peter soy carolina, ¿que tal?
- Hola, Carolina, todo bien, ¿que querías?
-¿Interrumpo?
-Pues la verdad, un poco
- Buneo…ya sabes….todos estamos impacientes por saber que tal va ese nuevo best seller….y…
- Pues, muy bien, perfecto.
-¿Podrias darnos algún dato más?
-No, lo siento, pero no. Este quiero que sea mi libro más novedoso y sorprendente. Por favor, cuando tenga algo más te llamaré.
-De acuerdo, siento interrumpir a nuestro genio. Un beso.
Bueno, ¿Por donde iba?…¡ah!si, ya recuerdo…No, no recuerdo, no se que me pasa últimamente pero no encuentro un comienzo ni un argumento, ¿será la edad?, no sé….quizás debería tomarme unas vacaciones. O quizás debería hacer caso a esa mujer y comenzar por fin a contar algo de mi vida, y no tanto de ficción o cualquier tema de la vida, que no sea de la mia…..

Aunque en realidad, de mi vida? Que voy a contar de ella? Fui un alumno e hijo ejemplar. Si bueno… de vez en cuando actuaba con maldad, pero sin graves consecuencias. Y si, tendria mil anecdotas que contar, como todo el mundo! No creo que las mias fueran mas graciosas que la de cualquier otra persona. Por ejemplo una vez fui a un campamento con solo 13 anios y me enrolle con un monitora de 21. Y que? Los guionistas de Al salir de clase inventan romances mas divertidos. No se, de pequenio me afeite una ceja en la ducha pensando que si no me echaba espuma de afeitar las cuchillas no cortaban. Tampoco es tan gracioso. La verdad es que prefiero la ficcion, que en realidad no es ficcion. Bueno es inventado pero siempre a raiz de mi.
Comment by perezosa — April 14, 2007 @ 10:51 am
Hay tantas historias, tantas personas interesantes… ¿Por qué estaré bloqueado?, siempre había sido fácil fijarme en la señora que va al mercado con su carrito y sus miles de arrugas, haciéndose la inocente y colándose en cada puesto. O sobre los niños al salir del colegio, aun atrapados por su último juego, tratando de continuarlo por el camino a casa.
Es esta casa, esta casa vacía y llena de humos. Debería mudarme a un pueblecito, como siempre he dicho. ¿Pero y si ella vuelve a buscarme? Si tan solo supiera dónde se fué. O de dónde vino.
Dos semanas, yo le robé a ella el sueño de dos semanas. Pero ella me ha robado el resto de mi vida.
No puedo escribir como siempre, porque al mirar al pasado ella aparece en todas partes. En esas dos semanas destruyó mi rutina. La ocupó con su sonrisa. y el frutero, el panadero, el portero, todos la buscan a mi lado cada vez que paso.
No puedo mirar al presente porque es aburrido y vacío.
No puedo mirar al futuro porque me da miedo que sea igual que el presente.
Cuando la conocí, en la cafetería de abajo, nunca imaginé que 80 céntimos salieran tan caros…
- Perdona, ¿puedo sentarme? No hay ninguna mesa libre. - Sus ojos verdes me hechizaron desde el primer momento.
Comment by Juanmi — April 14, 2007 @ 12:06 pm
- Está bien, siempre y cuando primero me digas tu nombre…
Fueron cinco letras que me abrieron las puertas del cielo para mostrármelo unos segundos… Sarah… Cinco letras, como mi nombre. Probablemente esté loco, pero ¿no es una gran casualidad que tenga el mismo número de consonantes y vocales que el mío? Pues en todos los demás aspectos también nos parecemos.
Si siempre has pensado que la probabilidad de que dos extraños se enamoren de verdad es tan ínfima que puede que antes te caiga un meteorito, conocer algo tan perfecto como lo que he vivido, hace que te sientas especial. El corazón se me acelera tanto cuando pienso en ella que me planteo seriamente si he heredado alguna de las cardiopatías de mi familia. Me abstraigo oliendo cada camisa que pudo estar cerca de ella, contemplando cada pliegue de mis sabanas.
Cuando le pedí su número aquella primera tarde que nos conocimos, me contestó que no sería necesario pues ella sabría en todo momento dónde estaría. Y aquello que sonó tan místico era real. Sarah siempre sabía cómo encontrarme.
Su inocencia me aportaba paz, y su juventud ganas de vivir. Una dosis de morfina que quieres creer que no se va a acabar nunca. Pero llegó la última noche. Y entre copas, cojinazos y risas, me dio un beso y se marchó repentinamente tras quejarse de una fuerte punzada en la cabeza. Algunas de sus cosas se han quedando en mi casa. Entre ellas una nota: “Adios”
Comment by Naty — April 14, 2007 @ 4:15 pm
Pero de todo esto ya hace dos años, así que debo olvidarla y seguir adelante, acepatar que no va a volver nunca.
Si, creo que lo de marcharme al campo será una buena idea.
Quizás podría ir a visitar el viejo caserón de mis padres en la villa francesa. Así podré visitar a mis primos, que hace mucho que no les veo, e igual la viña francesa me inspira y hace que surja algo diferente.
No, no estoy seguro, igual ella….
Me acosté esa noche y no pegué ojo, ¿qué debía hacer?. Al llegar el amanecer lo ví claro, un viaje no me vendría nada mal, y si ella volviese, siempre podría decirle mi querido amigos Tomas, donde estoy.
Preparé la maleta a prisa, pues no quería echarme atrás y me dirigí al aeropuerto. Compré el primer billete a Paris y llamé a mi editora y a Tomas, él único verdadero amigo que poseía en Londres.
Una vez en el avión todo pareció distinto, estaba decidido a pasar página y volver con una gran novela, ¿de mi vida? ya vería.
Llevaba una sonrisa en los labios cuando despegamos…
Comment by Administrator — April 14, 2007 @ 4:52 pm
Antes de darme cuenta el murmullo constante de la gente conversando en tono susurrante y acomodándose en sus respectivas plazas fue el mejor somnífero que había tomado nunca, quizá también debido a lo poco que dormí, y me quedé dormido tan repentinamente que me tiré todo el vuelo con el cinturón puesto y el maletín con mi portátil asido sobre mis piernas.
Inmerso en un profundo sueño comenzaron a venir a mí imágenes nítidamente rescatadas de aquellos días con Sarah, tanto que juraría haber encontrado una máquina del tiempo y haber regresado a esos momentos. Era un sueño tan claro que hasta oía su dulce voz seseante.
Me desperté justo antes de un beso que nos dimos en el parque por culpa de la voz del capitán que avisaba por megafonía de que íbamos a tomar tierra en unos instantes. Aterrizamos y mientras me dirigía a la salida del avión con el maletín, una voz, esa voz, me dejó paralizado.
- Señor, se olvida su bolso de mano.
- Ehh… Gracias.
Supongo que estaba un poco adormilado aún y confundí totalmente la educada voz de la azafata con la de mi sueño, y por un instante pensé que Sarah estaba por allí cerca. Parecía que la obsesión por aquella chica no me iba a abandonar en mi exilio. A ver Peter, céntrate un poco (me repetía una y otra vez mentalmente).
Antes de salir el aeropuerto y con la intención de despertarme totalmente me dirigí a la cafetería a tomarme un doble expresso. El expresso es el café que más me gusta, siempre lo asemejaba a un primer beso, corto, cálido, suave y que me excitaba mucho. Allí sobre la barra tras terminar mi café me quedé unos minutos absorto jugando con la espuma que había dejado en el borde de la taza, sumergiendo mis pensamientos en aquel repiqueteo de la cucharilla cuando noté una gran mano sobre mi espalda.
Comment by BlueEyes — April 15, 2007 @ 8:38 am
-Peter?
-Louis?
- Eres tu realmente?…hace tantos años que no nos vemos…¿qué haces tu aquí?
Nos abrazamos, Louis era mi primo francés por parte de madre que más años hacía que no veía, pero, sin embargo, era fácil de reconocer, no le había cambiado la cara desde que jugabamos juntos en el río, hace ya cosa de 25 años.
-Pues acabo de llegar de Londres, he venido a quedarme unos días en la princesa (nombre que mi padre puso al caserón en honor a la bellaza de mi madre).
-¿por qué no has avisado de que venías?A todos nos hubiera encantado venir a recogerte, ya verás la fiesta que montarán cuando sepan que estas aqui. Pero venga, Peter, vamos que te invitoa comer a casa, y te llevo hasta princesa, vaya casualidad habernos encontrado…
- No sabía que trabajabas aquí..
-Y no lo hago Peter, sólo vine a traer a un amigo que se va de viaje
Cogimos su poshe 911 carrera y nos dispusimos a la campiña, unos 50 kilómetros de camino,había sido toda una suerte encontrarlo por allí.
¿casualidad? ¿quizás otro de los detales de Tomas?, daba igual, el caso es que estaba con alguien conocido a quien deseaba ver.
Por el camino Louis me fué poniendo al día de los cambios en la familia: que si la prima Eleonor había tenido su noveno hijo, que se el tio Alfred estaba hecho un chaval y seguía segando el campo y trabajando duramente, que si Amelita, la más joven de los primos había hecho carrera como actriz, etc
Mientras me ponía al día yo iba pensando que él por fín había realizado su sueño, y había conseguido aquel coche que tanto deseaba.
En principio, pensé que me costaría mucho hablar francés de nuevo, pero supongo que las largas charlas con Eliot por internet habían hecho que no se atrofiara mi conocimiento…por cierto ¿y Eliot?, debía preguntar…volví a escuchar todo aquello que me contaba..
-….se ha comprado un terreno nuevo….
Todo eso ya lo sabía Eliot no había permitido que me olvidase de ellos..
-Disculpa Louis, ¿que hay de Eliot, mantengo conversaciones con el por net, pero tampoco le avisé de que venía
-Ah, si, Eliot…pues está de viaje…si, se fué de viaje
- Ya me extrañaba a mí, llevo un par de semanas que no sé de él.
-Buneo, supongo que…volverá pronto. Seguro que de haber sabido que vendrias no se hubiera marchado.
Y siguió contando mil cosas de la familia. Pero yo volví a desconectar y me pareció raro aquello de Eliot, pero no le dí mayor importancia, a pesar de que la tenía.
Me puse a mirar el paisaje que por fín, después de haber dejado atrás la gran ciudad y sus alrededores comenzaba a parecerse a aquella tierra en lq que me crié.
El camino parecía no haber cambiado nada, sus grandes árboles, su río…todo igual.
AL llegar a Princesa me dí cuenta de que por ella si que habían pasado los años, estab descuidada.
Al ver mi cara Louis trató d disculparse diciendo que venían a regar y limpuiar de vez en cuanod, pero se notaba que no era así.
No me importaba, formaría parte del encanto del viaje volverla tan preciosda como era.
Me invitó a comer pero reusé su invitación con la típica cortesía inglesa, necesitaba descansar. Y le pedí que avisase el a todos para esa gran fiesta.
Con un saludo cortés, le despedí, esperando poder pasar la tarde y al menos el siguiente día explorando a solas toda aquella casa y sus alrededores, y rememorando todo sobre mi infancia y juventud, incluyendo visitar la sepultura de mis padres….
Comment by Administrator — April 15, 2007 @ 2:12 pm
Entre la recogida de maletas, la salida del aeropuerto, atravesar la ciudad y el trayecto hasta Princesa, no me percaté de que eran más de las 3 de la tarde y apenas había tomado nada desde el desayuno en Londres. Tenía algo de hambre y decidí dar una vuelta por el exterior del caserón. Me dirigí a la parte de atrás donde recordaba que había un gran manzano que daba verdaderos bocados de dioses en forma de dulces y carnosas manzanas como no se cultivaban en ninguna otra parte, quizás por estar criado y cuidado solo con agua y sol. Cogí un par de ellas y mientras me las comía eché un vistazo al terreno. No era una finca muy grande pero había un poco de todo. Tras el manzano se abría una gran huerta con tomates, pimientos, calabacines, coles, zanahorias… las suficientes para abastecer a la gran familia que se reunía cada verano en la Princesa. Cercando la parcela los abuelos plantaron hace casi 100 años árboles frutales alrededor de la misma, que no solo daban buenas cerezas, limones, peras y manzanas, sino que además resguardaban de los fríos vientos del invierno, pero estaba todo muy descuidado, lleno de malas hierbas y los restos del campo de varios años sin cultivar.
Seguí caminando rodeando el caserón hasta unos 50 metros por delante de la entrada principal, casi llegando a la cerca del terreno y me quedé parado unos segundos, mientras terminaba mis manzanas, intentando recordar como era todo aquello antes. El porche estaba un poco caído, la fachada desconchada y varias tejas estaban movidas, pero en esencia guardaba toda la belleza de antaño.
Volví a la entrada y busqué la gran llave de la puerta donde siempre se guardó, en un pequeño hueco tras una piedra encajada en la fachada, la giré en el cerrojo y empujé. Sonaron los 10 crujidos más deprimentes que podían dar años de soledad, la puerta estaba muy vieja y las bisagras oxidadas pero era aún bien sólida. La cerré tras de mi con un portazo no intencionado seguramente debido a alguna corriente de aire, y el sonido se multiplicó en los ecos de la oscuridad del caserón. Fui hacia las ventanas para abrirlas todas y que la claridad dejase ver tantos antiguos muebles, cuadros y enseres que allí acumulaban capas de polvo. Era bastante lamentable que mis familiares de Francia no hubieran hecho algo más para mantener este paraje.
Subí las escaleras y abrí arriba también todas las ventanas, le vendría bien airearse un poco a todas aquellas paredes. Entré en uno de los cuartos y observé las fotos antiguas sobre una estantería, sobre los veranos con los primos, el tío Alfred cargando con Louis, Amelita y yo a cuestas, mis padres descansando juntos bajo el manzano.
Me recosté sobre una de las camas y eché una larga siesta de dos horas hasta las siete y media. Cuando desperté a sabiendas de que aún quedaban un par de horas de luz de este Julio, me dispuse a empezar a limpiar la parte superior. Salí por el pasillo en busca de un cubo de agua, algunos trapos y algún limpiador cuando escuché un ruido procedente del trastero que había al final del pasillo. Aquel trastero siempre me dio susto de pequeño, pero no era más que un cuarto grande en el que guardábamos de todo, pero que solo tenía la luz que le entraba por una claraboya de cristal en el techo y de noche solo con velas. De repente el sonido se hizo humano y una voz garraspeó:
- ¿Quién está ahí fuera?
- Soy Peter… ¿Elliot?
Comment by BlueEyes — April 15, 2007 @ 3:30 pm
-¿Peter?
-Elliot hombre ¿que haces ahí?
Saqué a Elliot del cuarto trastero, y se veía realmente como el mismo habitáculo, sucio, viejo y terminado, como si no hubiese visto la luz del sol en varios meses, y eso que Elliot es de mi edad.
Me extrañó mucho este cambio pues siempre fue una persona activa y risueña, de esos que por costumbre solían tener un plan para el día siguiente; sin embargo ahora tenía un brillo opaco en los ojos que había desplazado la profundidad de la juventud que por aquel entonces reflejaba.
Con una linterna que encontre en el aparador, con un haz de luz ténue y oscilante, revisé el viejo trastero y descubrí que en una mesa llena de polvo, mugrienta y astillada, reposaban los restos de comidas probablemente de semanas.
Cabezas de pescado en platos con moscas, fruta medio mordisqueada, agua turbia y una hogaza de pan con los bordes llenos de moho.
Mire a Elliot y al cuarto sucesivamente y trate de entender porque se hallaba en tal estado.
Su ropa con descosidos, todo desaliñado y con barba de mucho tiempo y en las comisuras costras de roña.
¿Cuanto tiempo llevaria alli Elliot? Y lo más preocupante ¿por qué?
Mientras cavilaba sobre la situación, mi primo se arrodillo a mis pies y abrazó mis rodillas como si la vida se le fuera en ello, gimiendo, llorando y susurrando palabras incoherentes.
Al cabo del rato cuando se calmó sólo conseguí discernir una frase dicha como una letanía de loco.
- Peter, Peter, Peter, tu siempre fuiste el más fuerte de nosotros, ¿por qué has tardado tanto en venir a por mí?
Comment by silvia — April 27, 2007 @ 3:58 pm
Me asusté un poco, todo aquello era tan extraño…Y Eliot parecía tan perturbado…
Pensé por un momento y decidí, lo mejor era calmarlo y que poco a poco me contase que es lo que pasaba.
Lo levanté y con mucha suavidad y todo el amor que sentía por mi primo predilecto, traté de calmarle.
-Eliot, vamos, ¿qué te parece si te duchas y te dejo algo de ropa, y nos vamos a cenar fuera?, para celebrar nuestro encuentro…
Aquello pareció preocuparle aún más..
- No, no. Salir no….no quiero salir….
-No hay por qué salir, lávate, vístete, y llamaré a la taberna del pueblo a ver si nos pueden servir algo a casa, ahora eres mi invitado, ¿te parece esi mejor?
Sonrio, y sus ojos volvieron a brillar con la intensidad de antaño, accedió.
Mientras él se arreglaba, mil preguntas pasaron por mi cabeza, pero al final llegué a la misma conclusión: lo mejor era esperar y ver cómo iban sucediendose los acontecimientos. Mi propósito seguía en pié, arreglar acquella casa preciosa, escribir un nuevo éxito y olvidarme de….de sarah!. Increible, sólo llevaba un día allí y no había pensado en ella desde el desayuno!y….
-¿Peter?
…y, ya no me quedaba más tiempo para invertir en mi melancolia, Eliot estaba listo.
La velada fué magnífica, nos trajeron una cena deliciosa, con buen vino, y Eliot en seguida recuperó su talante y su buena conversación, hablamos de mis planes, de sarah, aunque menos de lo que me hubiera gustado.
Y se ofreció/le obligué, a que me ayudase con la casa y el libro. Pareció encantado. Aunque su cara se nubló de neuvo cuando le hablé de la fiesta de bienvenida. Le prometí que le mantendría oculto, aunque no pensaba dejar ese tema así mucho tiempo.
A la mañana siguiente nos levantamos cuando comenzaba a clarear el alba, y Eliot propuso ocuparse el de la cocina y el salón y yo de las habitaciones.
Me pareció buen plan, aunque me hubiera gustado trabajar mano a mano, dijo que avanzariamos más y mñas rápido.
Volvimos a abrir todas las ventanas…aquello parecía no acabar nunca de echar todo el polvo y el olor a cerrado…
A media mañana alguién llamó a la puerta…
Eliot subió muy nervioso, imploraba meterse de nuevo en el sótano, pero me negué en rotundo, se quedó en mi habitación.
Era Louis, que me traía una gran cesta de comida y bebida,y hablaba de lo contestos que se habían puesto todos al saber de mi llegada. Me dijo que la fiesta se haría ese mismo fin de semana, para lo que quedaban tres días en su casa. Me opuse, y le dije que me daba tiempo a arreglar aquella princesa y que prefería que tuviese lugar en mi casa.
Miró a su alrededor,
-vaya has trabajado mucho esta mañana, no?
Quería decirle que contaba ocn la ayuda de mi primo Eliot, pero se lo había prometido…
-Si, me levanté temprano, no tenía sueño, y, aún no he parado a descansar, ni creo que lo haga. Me encuentri animado y ahora más sabiendo lo de la fiesta.
- Igual no te da tiempo, sinedo tu solo….Siquieres puedo mandar a Chals a que te ayude….
- No, gracias, estaré bien, es un reto personal…
-Como quieras….
No paraba de mirar por doquier….y por fin se marchó.
Quedamos en eso…el viernes para almorzar…ellos traerían la comida, yo sólo debía encargarme de dievertirme.
Y de arreglar lo de Eliot, pensé…
Comment by Administrator — April 29, 2007 @ 12:02 pm
Elliot… Ese tema seguía rondandome por la cabeza durante todo el día, a pesar que lo pasamos bien él y yo.
Preciosa estaba ubicada en un llano cerca de un riachuelo que en invierno se congelaba, pero ahora tenía agua fresca y pura.
Estando al aire libre a Elliot se le quitó parte de la desconfianza que tenía desde que lo encontre escondido en el sótano y su sonrisa -manchada ahora de fresas tempranas- reflejaba algo nuevo, aunque mezclada con un temor oculto, invisible a mis ojos y mi entendimiento.
Solo cuando comenzaba a esconderse el sol y las plantas y las pupilas de mi primo se veían doradas volvió ese caracter huraño de nuestro reencuentro. Un sinfín de emociones pasaba por sus ojos mientas veía una puesta de sol envidiable en Londres. Kilómetros de campo abierto, árboles y sueños se extendían ante nosotros y los restos sobre el mantel de un picnic silvestre e improvisado que comenzaba a llenarse de bichos y aún asi con mi gran alegría por haber recuperado esta parte de mi vida que añoraba, no conseguí comprender como Elliot no podía disfrutar sintiendo la libertad con el viento de Mayo azotando nuestras caras y haciendonos sentir vivos.
Experiencias que creía haber olvidado en la monótona y gris vida del Peter Greene de Londres, y que ahora retomaba como “Le petit Pierre” como le gustaba llamarme el tío Alfred y que me ha acompañado en el pensamiento desde entonces, y es que desde siempre le fastidió que mis padres me pusieran un nombre inglés con lo bonita que es la herencia familiar de los Pierre. Que tiempos aquellos, y ¿por qué vienen ahora a mi memoria?
Claro, porque el Elliot de siempre no esta a mi lado. Esta caricatura de persona, este amago de sombra ha ocupado el puesto de mi primo.
Volviendo a fijar la vista en Elliot tras mis consideraciones y cuando el sol ya llevaba un rato bajo las montañas, comenzaba a refescar y llegaba el momento en que las plantas se tornan de verde a un color parduzco. Era el momento de recoger y volver a la finca.
Entonces puse mi vista sobre los ojos de Elliot, y vi que había lágrimas surcando su rostro. Lágrimas ácidas y un gesto de pánico. Su voz era apenas un gruñido cuando me dijo.
Peter,… Petit Pierre, tengo algo que decirte…
Me sorprendió y al mismo tiempo pense que no me iba a gustar lo que me diria.
Elliot solo usaba ese nombre cuando me tenía que decir algo serio.
Como cuando murieron mis padres
Comment by silvia — April 30, 2007 @ 10:59 pm
- Pierre, algo extraño me está pasando. Desde hace un tiempo me he sentido extrañamente desbordado por el mundo. En casa, Anne dice que ya no soy el mismo que estoy como apagado; en el trabajo todo eran problemas últimamente, casi nunca llegaba a tiempo, y me he pedido un año sabático pero creo que me va casi peor. Dejé de salir de casa y hace dos semanas que cogí el autobús y llegué a aquí a Princesa y me encerré en el trastero.
Elliot pareció terminar de recobrar toda la confianza que nos teníamos de antaño y explotó en un discurso rápido y verborreico que me era difícil de seguir. Me contó la situación por la que estaba pasando pero no llegaba a comprender cual había sido el desencadenante de todo ello.
Como llegaba ya la noche y habíamos pasado casi el resto del día comiendo allí en el campo, cuando llegamos a Princesa nos sentamos a la mesa de la cocina y abrimos una botella de vino para seguir charlando. Sabía que pese a haber empezado a hablarme casi sin reparos sobre que le ocurría, algo ocultaba y recordé que en nuestra juventud siempre se le soltaba mucho la lengua con un par de copas.
Tomamos un par de copas y antes incluso de lo que podría llegar a pensar retomó desde el principio la historia.
- Pierre… que diga Peter… hace unos 4 meses me pasó una historia difícil de contar. Una tarde que volvía a casa desde el trabajo paré como de costumbre en “Chateau du Françoise” a tomar una copa y un hombre me invitó y me propuso un trato. Simplemente debía probar a recordar rápidamente todo lo que había hecho ese día con los ojos cerrados, y antes de llegar mentalmente al momento en que entraba en el bar me desvanecí y caí al suelo. Solo recordaba eso de aquella noche, porque desperté a la mañana siguiente tendido en el banco de un parque. No me habían robado la cartera, ni el reloj, pero tenía la sensación de haber perdido algo.
- Pero Elliot, ¿no sería simplemente que te emborrachaste?
- No, estoy seguro que solo tomé una copa, no se si el hombre colocó algo en la bebida o qué pasó exactamente, la cuestión es que poco a poco en los días siguientes fui teniendo flashes inconexos pequeños de cosas que no había vivido. No son cosas agradables Peter, he visto una mano alzada llena de sangre, una habitación pintada de negro y llena de espejos y los ojos de una chica que jamás conocí. Estoy asustado, no sé si he podido hacer algo malo.
La historia me intrigaba bastante, era un poco increíble la verdad, pero lo extraño es que en la familia nadie lo hubiera echado en falta y todos afirmaran que había salido de viaje y ni tan siquiera Anne parecía haberse preocupado por su ausencia. Pensé que siendo su esposa algo más debería de saber o también seguía el mismo bulo que la familia, sino supongo que habría denunciado su desaparición, pero no me constaba nada de ello.
Nos fuimos a la cama casi a las dos de la madrugada y quedé con él en que me levantaría temprano para acercarme a la ciudad a comprar algunos productos de limpieza, pinturas y algunos apaños para arreglar el caserón, para así tener una cuartada y escaparme a ver si averiguaba algo en su casa. Para tenerlo entretenido le propuse que descansara bastante y que se levantara cuando estuviera harto para tener fuerzas bastantes para empezar a arreglar el porche del caserón quitando las tablas viejas.
A la mañana siguiente partí para la ciudad sobre las 8 de la mañana.
Comment by BlueEyes — May 6, 2007 @ 12:29 am
La ciudad estaba a dos horas de Lyon y a unos 40 minutos de Princesa y era un núcleo bastante grande como para tener comercios importantes pero con el tamaño justo para sentirse en familia.
Pretendía comprar allí la pintura metalizada que tanto le gustaba a mi padre, herramientas para una valla en el porche y semillas para repoblar las macetas que mi madre con tanto esfuerzo consiguió que adornaran la fachada delantera de la finca, y luego dirigirme a Lyon por los materiales para restaurar el porche.
Colores, recordaba colores de mi infancia, crisantemos, geranios, begonias, nomeolvides, rosas y girasoles. Y los cactus. Los cactus eran míos, mis plantas favoritas, pues eran capaces de sobrevivir bajo las condiciones más adversas. Los cactus tenía las mejores y mas diversas formas y mi preferido era uno esferico que llevaba con la familia tantos años como yo. Recuerdo haberle puesto nombre cuando tenía ocho o nueve años, Polimenio. Todavia me acuerdo de la cara de mi padre cuando le dije el nombre.
Y a proposito de todos estos recuerdos me ví pasando por la floristeria del viejo Edam, un señor, calvo y de aspecto bonachón con el mismo delantal de hace 20 años y la misma sonrisa.
- ¿Peter?
El señor Edam me ha reconocido. Después de tantos años es reconfortante ver como las cosas no cambian y como las personas están ahí.
- Señor Edam, un placer volver a verlo.
- Peter, ¿cómo tú por aquí? Te hacía bien lejos, en el otro lado del Canal de la Mancha, atareado con el trabajo de la editorial. Esas fueron las últimas noticias que me dió tu prima Amelita.
- Si, no estás muy desencaminado. Hasta hace poco menos de una semana estaba en Londres tratando de escribir una novela, el trabajo de la editorial lo dejé hará ahora un año porque me suponía demasiado tiempo y preferí dedicarme a la escritura a tiempo completo, quiero publicar mi libro antes de finales de año, pero cuentame sobre ti y tu familia, ¿como va todo? Por lo que veo el negocio sigue viento en popa.
- Si hijo, gracias, todo va bien a pesar de la plaga de insecto que tuvimos el invierno pasado y que hizo cerrar a los negocios de plantas de este sector de la ciudad. Nosotros continuamos, aunque sufriendo penalidades, pero hoy estamos muy contentos, ¿ves? tengo el vivero al máximo, ¿sigues cultivando la afición por las plantas?.
- Por supuesto, tengo en casa varios de los cactus que me lleve de aquí justo antes de partir. Están enormes, claro que de eso hace ya, cuanto, ¿dieciocho o diecinueve años?y desde entonces me han acompañado, es una relación preciosa con ellos.
- Me alegro, aunque hayas dejado la campiña se que llevas algo de ella contigo. Ya que estás aquí, ¿quieres llevarte algo?
- Me llevare unos bulbos de geranio, rosas y dos o tres de esos cactus pequeñitos que tienes en el escaparate.
Tras más de una hora de conversación con el viejo Edam me dijirí a comprar el resto de cosas en una tienda cercana a la calle principal.
La calles habían cambiado, los coches eran diferentes y los niños ya no eran niños, pero se respiraba el mismo ambiente de pueblo grande, de cordialidad y de simpatía.
Al pasar me saludó el carnicero, el de la tienda de ultramarinos e incluso el obeso hijo del panadero que había heredado el negocio. Y mi francés, preciso y correcto a pesar del tiempo y la distancia.
Tras realizar todas las diligencias, de dirigí hacia el coche cruzando un paso de cebras, y a lo lejos dando la vuelta a la manzana distinguí una silueta conocida aunque no la distinguí bien puesto que lo veía todavía borroso debido a la distancia.
Comment by silvia — May 6, 2007 @ 11:10 pm
En aquel momento me pareció increible y en cierto sentido casi imposible que estuviera alli, a miles de kilometros de distancia.
Mi imaginacion y el asfalto caliente me debió de jugar una mala pasada pero crei haber visto a una persona que jamas pensé que volvería a ver.
Margaretta, asi se llamaba. O solía pedir que la llamaramos. Era, o mejor debería de decir, es una prima lejana en un grado que nunca conseguí recordar pero formaba parte de una rama de la familia casi extinta y desconectada por sus extravagancias.
Se parecía a ella y su figura podia ser la misma pero su rostro reflejaba una dura carga, un miedo atroz y una sensación de desprotección. Los cabellos canosos me hicieron dudar de la veracidad de mi visión. Pero … ¿que hacía Marg tan lejos de su exilio?
Hace más de diez años se largó sin ninguna carta de despedida, ni algo de ropa y apenas un puñado de francos faltaban en su cartera que contenía completa su documentacion, a algún lugar, dios sabe donde y por motivos que todavía desconozco, y que a día de hoy todavía era un fantasma perdido del pasado.
Todo esto sucedió tras una fatídica semana en la que la tragedia se cebó con varios miembros de la familia…
No se si la casualidad, el azar, o algun otro motivo más maquiavélico la habría traido a estas regiones en las que todavia se la considera desaparecida.
Ahora que lo pienso, poco antes de verla por última vez los primos comentaron que presentaba un aspecto deplorable, murmurando incoherencias y algo sobre flashes y bebidas alteradas.
¿Que conexión tendra Marg con Elliot? Creo que es un algo sanguíneo pero … no precisamente el parentesco.
Comment by silvia — February 19, 2008 @ 11:42 pm
Decidí que, si había alguna conexión entre la extrañeza de Marg y la de Eliot, no era el mometo de pararme a pensarla, y prefería no pensar sin tener conocimientos. De momento haría como que no la había visto y seguiría con el plan de ir a ver a la familia de Eliot.
Sin embargo, me paré a ver si parecía que llevaba tiempo a llí, es decir, si tendría posibilidad de encontrarla, si la necesitase…. iba sola, pero parecía que a pesar de lo incoherente que parecía, se le notaba que se dirigía a algún lugar en concreto…
Si, se adentró en el hostal-tugurio del pueblo, se oyeron risas y ruidos a su llegada, pero se veía que se alojaba allí.
Así que, me encaminé hacía el coche para ir a casa de Eliot y debía darme prisa, si llegaba mucho más tarde sospecharía que no se debía solo a las compras, a pesar de que podría excusareme también en los reencuentros tampoco podía pasarme, sería sospechoso.
El camino a Lion, que no era demasiado largo, se me hizo interminable, había tantos recuerdos…. cada recodo escondía un secreto de la infancia y la juventud. Era un camino que había recorrido muchas veces desde que Eliot se mudó allí, cuanod se casó y hasta que me fuí a Londres.
Lo cierto es que ahora que estaba solo recordé a Sarah, y pensé que todo aquello me hubiera encantado contarselo, enseñarselo, que viera todo aquel paraiso, y que compartiese conmigo la alegría del reencuentro, aunque estuviese empañado por aquella historia particular.
Pensandolo, esta historia es tan rara como la nuestra, aquel dolor de cabeza…aquella desaparición….aquel no saber nada de ella…
Por fín llegué, me estaba ahogando con tanto recuerdo, y con tantas cosas inconclusas y raras….y si se relacionaban???no…no, que chorradas pienso, no es posible… ella era inglesa, y solo tuvo un dolor de cabeza….
Eliot habla de sangre, de cosas raras…y en Frnacia, aunque también había una chiaca…
Para, Peter, para, centrate, no veas donde no hay…
Respiré profundo y me encaminé con algo de prisa por el tiempo y por la ansiedad del no sabr a casa de Eliot, a ver que sacaba de su familia.
Decidí hacerme el tonto, y simular que no sabía nada, era lo mejro de momento.
Una vez en la entrada del pequeño piso de Lion de Eliot me costo decidirme, pero llamé.
Detrás de la puerta sonó un ¿quién es?….
Comment by Administrator — April 15, 2008 @ 2:53 pm
- Ring Ring
- ¿quién es?
- Louis, soy Peter
Tardó un momento en abrir la puerta, pero la abrió…
- Peter, q sorpresa!!!! ¿cómo tu por aqui? no te esperabamos, pero pasa, pasa…
Siéntate, como en tu casa, pero antes, déjame que te vea y que te abrace..
Todo parecía muy normal, nos saludamos con el mismo cariño con el que nos separamos años atrás, pero con evidente alegría por volver a vernos.
La casa estaba tal como la recordaba, y me dí cuenta que era verdad lo que recordaba de Eliot, odiaba los cambios, por eso era aún más raro lo que estaba pasando.
Ella no parecía ocultar nada, pasamos un rato hablando de cuándo había llegado, cuáles eran mis planes, me comentó que aún no la habían llamado para la fiesta de bienvenida que se celebraría en mi casa… y ahora venía la mejor parte..
- dime Louis, ¿dónde está mi primo? ¿qué hay de Eliot? hace tiempo que no hablo con el por net…¿cuándo llegará a casa? querría verle…
Dudó, miró a su alrededor, era evidente que no sabía que contestarme, pero la reacción no pareíó forzada o simulada, fué muy natural, lo que dijese era cierto, de eso no cabía duda.
- Peter…yo…sé que pareceré muy mala esposa, pero no sé dónde está Eliot, hace semanas que no sé nada de él, he llamado a toda la familia, pero nadie me sabe ayudar, y no quería llamar a la policia, perdoname Peter..
Lloraba muchisimo, la abracé
- Tranquila mujer, pero cuéntane mejor que es lo que está sucediendo, cálamate y cuando estes mejor me lo explicas.
Me dí cuenta de que aquello me iba a llevar todo lo que quedaba de mañana así que me escabullí un poco para prepararle una tila y llamé a Eliot para excusarme y decirle que había pensado que quería pasear por el pueblo y los alrededores hasta la hora de comer…
No dudó de mi palabra, aunque se intranquilizó.
Al llegar a la sala de estar y entregarle su tila, ella estaba más tranquila, y parecía lista para hablar
- Peter, esto es muy duro, llebamos tiempo pasando un calvario con Eliot, el pobre Eliot, mi amor…
Todo comenzó un día, que no sabría precisar, porque fué un día normal en todo. Eliot salió a trabajar, como todos los días, y al salir fué al bar de la esqina, al que va siempre a tomarse algo.
Ya sabes que Eliot, desde que le conozco, cada día baja a ese bar después del trabajo, es como su ratito personal. Nunca bebe más de una cerveza, a lo más dos. y sube a cenar conmigo, cada día.
Pero ése día Eliot no volvió a dormir, yo no sabía qué hacer, bajé al bar y el dueño me dijo que no le recordaba allí, que aquella tarde no había pedido su cerveza habitual.
Busqué por el barrio, pero no le ví, y ahora me culpo, Peter, pero aquel día, pensé que mi Eliot tenía que estar haciendo algo importante porque nunca me dejaría con esa angustia por nada.
Esperé toda la noche, y al amanecer llamé a los primos y a nuestros hijos, que como sabes ya viven solos.
Todos salimos a buscarlo, y le encontraron en un banco, algo borracho, y contando que no sabía qué había pasado.
Yo traté de quitarle hierro al asunto, pensé que le había apetecido emborracharse, quién sabe por qué pero que me lo acabaría contando.
Sin embargo, me mentía.
Seguía sosteniendo que había estado en el bar, y que no recordaba nada más.
Su caracter fué cambiando a medida que añadía cosas a ese no recordar, y no me contaba casi nada, ne rehuía, a mí y a todos, se fué encerrando en casa.
Llamé al médico que le ponía medicación para la ansiedad, pero Eliot, mi amor, cada vez estaba peor.
Sólo hablaba con los primos y de vez en cuando.
Hace dos semanas mi Eliot desapareció
Los primos me recomendaron que no avisase a la policía. Ellos le buscan, y mis hijos tambiñen como locos, pero no le hemos encontrado.
Peter me alegro de que hayas venido, sé que él cionfía en ti, y que si está por aquí contactará contigo.
Peter, por favor, si le ves, si te llama… lo que sea, dímelo, le echo de menos, no duermo, es mi marido, le quiero.
Ayúdame Peter, encuéntrale.
¿crees que debería llamar a la policía? Si lo crees conveniente, lo haré.
De momento pensé que mejor era dejarlo como estaba, y con mucho dolor por el sufrimiento sincero de esta mujer, me despedí y le ´prometí que pondría todo mi empeño en buscar a Eliot, pero en mi cabeza todo el empeño estaba puesto en comprender qué pasó esa noche. Lo que era evidente es que Louis no me podía ayudar y todo se centraba en Eliot, de momento..
Comment by Administrator — April 21, 2008 @ 11:06 am