Cuando entré en la facultad todo era diferente. En el colegío y el instituto, en clase, tenía una silla cerca de la pizarra y todo lo que ponían en la pizarra lo leían los profesores conforme lo escribían o lo leía algúm compañero. Parecen tonterías, pero en la facultad era una más. Estaba en una clase magistral, en la que tenía un asiento en promera fila (que estaba muy lejos de la pizarra oara mí y tampoco me permitía seguir la clase) si llegaba muy temprano, los profesores no leían lo que escribían ni la mayoría de lo que había en las transparencias. Tampoco conocía a nadie que me leyese las cosas,además las clases eran demasiado rápidas como para eso.

Así que, como antes había hecho, me dispuse a hablar con los profesores, pero la verdad, que ninguno me prestaba atención y cuanodo les pedí las transparencias para poder seguir la clase, la respuesta fué no.

Lo único que me ofrecieron fué una silla algo más cerca de la pizarra, en medio de una clase de 160 personas que no conocía, y aunque me pareció una putada, porque a mí nunca me había gustado llamar la atención, y siempre me había considerado una más, era mucho más de lo que tenía hasta el momento. Pero para que me diesen esa silla, se lo tenía que pedir al decano de la facultad. El hombre fué muy amable, y accedió sin dudarlo. Aún así tardaron 15 días en encontrar una silla, muy absurdo.

El primer día que trajeron la silla pensé que no me atrevería a sentarme allí. LA gente me miraba mucho y comentaban, no me conocían. Pero en seguida se habituaron, y yo a ello.

No me suponía mucho beneficio. A lo perdidos que estabamos todos en primero había que sumar mi discapacidad. En anatomía no veía nada en el cadaver. Se suponía que había que identificar todos los nervios, arterias, venas, músculos, etc, pero yo no veía nada. Pregunté a varios profesores, que me decían tócalo, verás la diferencia. ¿pero cómo? nadie decía nada.

Bioquímica, bioestadística y biofísica, más o menos, aprendía a llevar las clases. Aprendía a coger apuntes sin ver nada. Pero las otras que eran anatomía me martirizaba por el cadaver, y biología por el mcroscópio que no lo veía. Os contaré algo que me ocurrió en esta última, la profesora cuando le dije que no veía el microscopio que era deficiente visual, me contestó que eso de no ver era muy relativo, que me quedase mirandolo un rato hasta que se me adaptara la vista, después de media hora cedió.

Me rendí pero un día por azar conocí a un profesor que, sin que yo le contase nada, me dijo que la vista era muy importante, pero que si no tenía ese sentido tenía otros, que no era fundamental. Y yo me reí, pero me lo demostró. En una tarde aprendí todo lo que no había aprendido en tres meses. Y no solo eso, si no que me dió autonomía para que aprendiese más del cadaver.

Poco a poco, me fué ayudando, y no solo con anatomía sino con biología y con todos los problemas que me surgían simplemente aconsejandome.  Todo ello a cambio de que me lo supiese todo muy bien, y cumplí.Los exámenes me los hacían con letra más grande, y los prácticos con algo de paciencía, aunque siempre igual que a mos compañeros.

Así pasó primero, y terminé con todas menos una en junio, y con buenas notas. La otra en septiembre la aprobé también.

Me subió el ánimo, yo tambien podía.

Segundo fué, más o menos, más de lo mismo. Este profesor seguía ayudandome con anatomía y haciendo que los otros profesores se interesasen en ayudarme, y en histología (que era muy parecido a biología en método) también usabamos microscopio, pero ahora había uno que estaba conectado a un televisor, y me dejaron usarlo, así que lo veía mejor.

Este curso sólo tuve un problema que merece la pena contar. Llegué a un examen de fisiología, que le había pedido al profesor que me hiciese con la letra más grande y él, me trajo un examen “especial”. No me lo esperaba, así que le dije que eso no era lo que yo quería. Me dijo, en medio dele xmane, y delante de todos mis compañeros, que era más fácil, que era por ayudarme. Bueno, le dije que no lo quería y me lo trajeron bien después de muchas vueltas. Pero se molestó conmigo el catedrático de esa asignatura.

Hubo profesores que me decían a la cara que mucho ánimo y después decían a mis compañeros que no podría hacerlo.

También empezaron las prácticas en el hospital. Eran lo mejor, y también lo podía hacer, menos ver las pupilas, aunque ahora con la lupa si que puedo, y ver las amigdalas, que sigo sin poder.

Tercero y cuarto sin problemas, (los mismos que en los cursos anteriores, un poco de microscopio, difícil en oftalmología porque el examen era con fotos, pero se superó la verdad), y decidí que en quinto em quería ir de Seneca a Granada, para ver si podía adaptarme algo nuevo, y porque tenía temor de que los profesores me ayudasen porque ya me conocían. Y un poco por ver mi capacidad de adaptación a una nueva ciudad, y eso.

Ya seguiré otro día con Granada.

Un saludo