Un día, como cualquier otro, me desperté en mi cuarto pensando la de cosas que tenía que hacer ese día.
La verdad que cada mañana era un poco como cualquier otra, y
cada día era igual de estresante o más que el anterior. Os cuento esto
para que entendais que lo que me sucedió esa mañana, que se suponía
como otra cualquiera, no me dejó impasible, y en principio me costó
trabajo darme cuenta de que no sería un día cualquiera.

La cosa es que después del desayuno y mi ducha para

despejarme, me dispuse a salir a la calle. Llevaba mi maletín, mi
móvil, mi bolso y un montón de papeles, porque debo comentar también
que soy una chica de negocios bastante ocupada, racional y muy
maniatica, así que mientras avanzaba por calle Larios, de camino a mi
empresa, iba revisando mentalmente mi agenda del día y de vez en cuanto
consultaba mi pda.

Escuché un "perdone", pero como había muchisima gente ni me

imaginé que era a mí, al escucharlo por segunda vez, me paré y observé
que un perrito me preguntaba, podría decirme donde está calle granada
número cinco?. La verda que ahora me resulta muy curioso, pero no me
paré a pensar que me hablaba un perro y sin más le dí hasta la más
mínima de las indicaciones posible y seguí mi camino.

A los pocos pasos, me dí cuenta de lo que acababa de pasar

¡¿un perro me ha hablado??!!!! me volví pero ya no estaba allí, y el
resto de las personas que por allí paseaban no parecían extrañadas por
nada. Así que continue andando pensando que la ducha no me había
despejado tanta como esperaba. Pero sabía que no, no era así, yo lo
había visto, lo había oído, es más, le había explicado a ese perro, si
si, a ese perro donde debía ir. Ese perro me habló muy amablemente e
iba muy bien vestido, bueno, todo lo bien vestido que yo había visto
nunca a un perro, ¿como?, no entendia nada, había halado a un perro
y ahora estaba pensando como de amable habia sido o como iba vestido?
Todo esto no era própio de mí.

Tenía que comprobar que aquello había sucedido, y la única

forma posible era dirigirme allí. No podía quedarme con la duda, esto si
que era muy característico de mi personalidad, necesitaba saber la
verdad, si era cierto, saber qué quería un perro hablador