cuentosFebruary 26, 2007 3:38 pm
Un día, como cualquier otro, me desperté en mi cuarto pensando la de cosas que tenía que hacer ese día.
La verdad que cada mañana era un poco como cualquier otra, y
cada día era igual de estresante o más que el anterior. Os cuento esto
para que entendais que lo que me sucedió esa mañana, que se suponía
como otra cualquiera, no me dejó impasible, y en principio me costó
trabajo darme cuenta de que no sería un día cualquiera.
La cosa es que después del desayuno y mi ducha para
despejarme, me dispuse a salir a la calle. Llevaba mi maletín, mi
móvil, mi bolso y un montón de papeles, porque debo comentar también
que soy una chica de negocios bastante ocupada, racional y muy
maniatica, así que mientras avanzaba por calle Larios, de camino a mi
empresa, iba revisando mentalmente mi agenda del día y de vez en cuanto
consultaba mi pda.
Escuché un "perdone", pero como había muchisima gente ni me
imaginé que era a mí, al escucharlo por segunda vez, me paré y observé
que un perrito me preguntaba, podría decirme donde está calle granada
número cinco?. La verda que ahora me resulta muy curioso, pero no me
paré a pensar que me hablaba un perro y sin más le dí hasta la más
mínima de las indicaciones posible y seguí mi camino.
A los pocos pasos, me dí cuenta de lo que acababa de pasar
¡¿un perro me ha hablado??!!!! me volví pero ya no estaba allí, y el
resto de las personas que por allí paseaban no parecían extrañadas por
nada. Así que continue andando pensando que la ducha no me había
despejado tanta como esperaba. Pero sabía que no, no era así, yo lo
había visto, lo había oído, es más, le había explicado a ese perro, si
si, a ese perro donde debía ir. Ese perro me habló muy amablemente e
iba muy bien vestido, bueno, todo lo bien vestido que yo había visto
nunca a un perro, ¿como?, no entendia nada, había halado a un perro
y ahora estaba pensando como de amable habia sido o como iba vestido?
Todo esto no era própio de mí.
Tenía que comprobar que aquello había sucedido, y la única
forma posible era dirigirme allí. No podía quedarme con la duda, esto si
que era muy característico de mi personalidad, necesitaba saber la
verdad, si era cierto, saber qué quería un perro hablador

Mientras me dirigía a la “Calle Granada número 5″ iba pensando que todo aquello era un poco como el cuento de Alicia: Una bonita muchacha rubia, animales parlantes…
Pero todo debía tener algún tipo de explicación, alomejor a dónde debería dirigirme es al médico y no a la calle Granada, pero ya tenía que salir de dudas.
Por el camino me sentía observada. Y no me refiero a los hombres, una chica con mi trabajo está acostumbrada a tratar con hombres y a que a veces no te miren precisamente a los ojos. Pero esta vez sentía algo distinto, como si por el rabillo del ojo viera que me seguían, pero luego al mirar solo veía el típico bullicio de la calle Larios.
En ese momento un hombre vestido con un traje gris, camisa blanca y corbata y chalecos también grises se puso justo delante mia. Tenía bigote, y su rostro era serio, delgado y de facciones duras.
- Señorita, le aconsejo que siga el camino habitual hacia su oficina de seguros y se olvide de este camino alternativo, es mucho más largo y le hará llegar tarde.
¿Cómo sabía aquel hombre todo eso? ¿y por qué se metía en mi vida?
- Mire, no sé quien es ni me importa, pero aléjese de mi si no quiere que pruebe mi nuevo spray defensivo con usted.
El hombre me cogió del brazo y trató de empujarme a una callejuela, me puse nerviosa y grité (tenía realmente un spray, pero mantener la calma es más dificil de lo que parece) Estabamos pasando junto a una de las cafeterías de calle Larios y todos se nos quedaron mirando, el hombre me soltó supongo que intentando parecer inocente y entonces aproveché y salí corriendo (todo lo que puede correr una mujer con tacones).
Me metí en la cafetería y el hombre parece que decidió quitarse de en medio antes de que alguien llamara a la policía o se levantara a dialogar con él.
Entonces traté de componer mis pensamientos, sabía que tenía que ir al número 5 de calle Granada, pero ¿qué encontraría alli? ¿Quién era aqué hombre? Todo esto era demasiado extraño para un lunes por la mañana…
Comment by Juanmi — February 26, 2007 @ 4:13 pm
Cuando me aseguré de que el hombre no estaba espiando desde ninguna esquina, salí de la cafetería y tomé tumbo de nuevo hacia la calle Granada. Iba rápido, tratando de no pensar demasiado. Diciéndome a mi misma que aquello debía de ser alguna acumulación de extrañas coincidencias y alucinaciones producidas por el sueño cuando, al esquivar a una señora a toda prisa, tropecé con algo. Y aquello con lo que había tropezado se quejó a mis pies. Acababa de darle una patada al perro más encantador que había visto nunca. Era un perro blanco madre perla, con un pelo corto y rizado que relucía a la luz de la mañana. Tenía las orejas caidas y el hocico ancho.
Instintivamente lo cogí en brazos para ver si le había hecho daño. Era sorprendentemente ligero. Parecía encontrarse bien. Cuando lo observaba entre mis brazos pareció alegrarse y movió la cola de lado a lado. Me encantaba aquel perro, y no quería dejarlo ir…
Comment by Administrator — March 6, 2007 @ 11:32 pm
… Pero de repente se escabulló de mis manos y de un brinco acrobático llegó al suelo, desde donde me dijo:
- ¿Porqué llevas tanta prisa que ni tan siquiera te fijas por donde vas? Estoy bien, pero podrías tener un poco más de cuidado. Me llamo Doggy Humphrey, ¿cómo te llamas y a dónde te diriges?
En ese momento me quedé aún más estupefacta de lo que ya estaba. Efectivamente algo raro estaba pasando hoy. La primera vez incluso dentro de mi asombro podría caber la posibilidad de pensar que la imaginación me había jugado una mala pasada, de que estaba demasiado estresada con el trabajo o que tenía muchas cosas en la cabeza, pero no, esta vez ya estaba completamente segura de que un perro me estaba hablando.
- Lo siento mucho, no pretendía hacerte daño. Me llamo Sophie Hallen, y voy hacia calle Granada porque antes me he encontrado con un perro que me ha preguntado por cómo llegar a ella. Al principio pensé que era un hombre quien me preguntaba pero no, era un perro y he quedado tan extrañada que tenía que averiguar si era verdad lo que había pasado y qué busca en calle Granada número 5.
- ¡¡Guauff, guauff!!
- ¿Cómo? ¡No me lo puedo creer, estoy delirando o qué me pasa! Juraría que has hablado antes Doggy Humphrey.
El dulce perro blanco se me quedó mirando con cara de indiferencia y tras un largo silencio solo roto por el paso de los transeúntes siguió diciéndome:
- Tranquila Sophie, es cierto que hablo, pero como comprenderás no puedo dejar que la gente crea que eres una loca que habla con un perro. Por alguna extraña razón se te ha otorgado el don de la lengua canina, por el cual puedes comunicarte con nosotros. Es la segunda vez en mis 14 reencarnaciones que he visto a alguien como tú.
- ¿Ha pasado esto antes?
- Efectivamente, es una larga historia que viene desde muy atrás. Se remonta a hace 10.000 años cuando el primer humano con este don, Arsium Molton, consiguió hablar con nuestro ancestro lobo, Lupinus Wolfren y empezó la estrecha relación de amistad entre perros y humanos.
Comment by BlueEyes — March 18, 2007 @ 1:32 am
Lupinus Wolfren, Arsius Molton… ¿porque? ¿porque me sonaban tanto estos nombres?¿porque…?
Pero ¿qué hago hablando con un perro?
¿Como que tengo el don de, perdona,… hablar con perros?
Si mal no recuerdo solte una carjada sonora mezcla de escepticismo y de tintes de locura.
- Bien Sophie, hasta aqui has llegado- me dije a mi misma- definitivamente necesitas estas vacaciones. Doggy…
- Señor Humphrey si no le importa, uno tiene su cargo en el consejo canino…
- Si señor Hum… ¿consejo canino?.
Otra vez grite. Pero esta vez demasiado fuerte y algunos transeuntes se volvieron mirandome con esas caras extrañas, entre critica, pena o debieron pensar que se trataba de una desequilibrada, el caso es que se apartaron poco discretamente y me dejaron sola con Doggy, o Sr Humphrey como insistia en llamarse mi interlocutor canino.
Para disimular le acaricie la cabeza y le hice un par de carantoñas, que por la cara que puso, no le debió hacer mucha gracia.
- Bueno -dije susurrando- antes que me vuelva totalmente loca, me quiere explicar, su señoria, porqué estoy hablando con un perro, vamos si vuesa merced lo cree oportuno.
Mi tono fue de lo mas sarcastico y aun asi Sr Hump como empece a pensar en el, ni se inmuto.
- Sera mejor que se explique, porque entro a trabjar a las 9 y hace más de 15 minutos que las dieron en el reloj.
- Sophie… ¿hacia donde ibas? Porque en esta direccion no esta tu oficina…
¿Como lo habia sabido?
- Iba a…
dude si decirselo.
… calle Granada, ¿por? Pero no se crea que es por nada raro simplemente que hoy tengo que llevar alli unos papeles que me encargo mi jefe ayer justo antes de terminar…
La excusa era un poco patetica pero tenia la esperanza que tragase.
-No Sta Sophie.
- ¿No? ¿No , que?
- Te diriges alli porque nosotros queremos. Porque el mas alto cargo del Canisterio te ha requerido. Ya has sido reclutada…
Comment by silvia — March 31, 2007 @ 4:49 pm
¿canisterio? ¿alto cargo?, ¿pero de qué me estaba hablando aquel….perro? ya me resultaba raro llamarlo perro, teniendo en cuenta que me hablaba y me hacía preguntas con sentido.
Bueno, amiga, si quieres puedo acompañarte ante su presencia, si es que te apetece ir.
La verdad, era algo extraño, y quería respuestas, pero sobre todo es que algo de toda aquella historia tan rara me atraía, me sentia muy intrigada y, a la vez, muy cómoda en aquella situación. Era curioso que no sentía miedo ni tampoco sentía que fuese una locura acompañar a este perro charlatan, igual encontraba algo….diferente.
Así que, nos pusimos en marcha para que recibiese el más alto cargo de los jefes caninos. Por el camino pregunté si me podía contar algo acerca del don, de las otras personas o del jefe, pero Sr Hunphrey permaneció en silencio, y argumentó que todo aquello me sería revelado, pero en su debido momento.
Si, por fín llegamos, ¿a donde?, pues al lugar esperado, a calle Granada número 5. Era un lugar como otro cualquiera. A decir verdad, no era más que un bloque antiguo que era sede de otra empresa. Al principio me sorprendí pero no me dió tiempo a decir nada porque justo cuando iba a abrir la boca el Sr humphrey dijo: Muy bien sophy, hemos llegado, mi misión era muy sencilla, tenía que lograr que llegases aquí, y aqui estás, me marcho.
Pero, un momento, le interrumpí, y….¿ahora que? esto no es más que un bloque de oficinas….
¿como encontraré al jefe?.
No hubo respuesta. Se marchó sin más.
Bueno, pensé, una vez aqui debo entrar. Pues lo dicho, no era diferente a mi oficina. Todo parecía muy normal, o muy común. Empecé a pensar que no había nada allí que pareciera tener relación con aquel extraño día.
Estaba parada delante del ascensor sin darme cueta, cuando de repente un señor, que llevaba un perro, me preguntó ¿subes? y la verdad, aquello me sorprendió y como no quería parecer tonta contesté que si, porque sino ¿para que estaba parada delante del ascensor?.
Pulsó el sexto y subimos, al llegar allí le dí al octavo con el proposito de no llamar la atención. El señor se despidió y el perro, bueno, el perro ….¿me guiñó??no podia creerlo, pero era cierto. Una vez sola, en el ascensor, me percaté de que había un botón un tanto desgastado, era un piso más, pero un piso..¿muy usado? o tal vez ¿oculto?. No lo sabía pero decidí averiguar…
Comment by Administrator — April 1, 2007 @ 5:06 pm
Pulsé el botón desgastado, estaba al final, arriba del todo, donde solía estar el botón de la alarma. Sin embargo, no sonó ningún timbre, después de parar en el octavo, el ascensor siguió subiendo un poco más. Paró demasiado rápido. Al abrirse las puertas vi un hueco la mitad de alto de un piso normal, antes de que se cerraran las puertas salí en cuclillas del ascensor. El hueco tenía poco más de un metro de altura, estaba enmoquetado y estaba decorado como cualquier oficina barata. Resultaba bastante incómodo ir en cuclillas, así que avancé un poco a cuatro patas, lo primero que me encontré fue un diminuto mostrador de recepción ocupado por una niña de unos 7 años. Estaba hablando por el movil y tenía un montón de papeles en forma de pergaminos y rollos sobre el mostrador. También había una plaquita que rezaba: “Le atiende: Claudia”
- Señor, seguimos buscando, si tenemos alguna noticia le avisaremos.
- A los perros les cuesta pasar las páginas.
Se refería a mi, debió darse cuenta de que estaba intentando leer uno de los pergaminos y no me había dado cuenta de que había terminado al teléfono…(solo leí el nombre y lema de la compañía: “DogDog, desde los perros y para los perros.”)
- Buenos días, ¿en qué puedo atenderla?
Comment by Juanmi — April 2, 2007 @ 9:33 am
Titubee… ¿que digo? Dadas las circunstancias me pareció lo mejor dar mi nombre y que ella me diese las explicaciones, siempre y cuando le sonase de algo.
-Soy Sophie…
La niña-secretaria Claudia abrió mucho los ojos.
Si al parecer le sonaba mi nombre y por lo que se veía, bastante, aunque disimuló.
-Bien Sta Sophie, ¿que se le ofrece?
-No lo se.
Un silencio incomodo, el tictac del reloj de mesa se hacía patente. Tenia que decir algo, ¿pero que?
-Me envía el Sr. Doggy.
Pero Claudia no estaba atendiéndome, en ese momento se dedicaba a enviar un royo de pergamino por algo que en un principio creí que era un fax, mientras al mismo tiempo hablaba otra vez por el móvil, con una voz pausada, madura e inusual para sus siete años.
-Señor Primer Canistro la hemos localizado… si señor, en perfecto estado gracias a dios…sin duda, no se preocupe notifíquelo al Gran Perruno…lo que diga, señor. Hasta luego.
Entonces Claudia ya me estaba mirando, había recuperado el brillo de sus ojos verdes y grandes y su sonrisa desdentada, y sus mejillas llenas de pecas me hicieron ver que podía quedarme tranquila
-Sophie por favor, venga conmigo. Me da la sensación que está usted anonadada con todo esto que está sucediendo, y todavía contamos con unos minutos para darte explicaciones antes que el señor Mastín Dogo-Hund requiera de vuestra presencia.
- Mastín Dogo ¿que?
-Si, el Primer Canistro.
-Ah.
Me tuve que quedar con una cara de boba que Claudia esbozó una sonrisa de comprensión.
-Sta Sophie, ¿no sabe por qué está aquí?
-No
Claudia pareció dudar antes de abrir la boca, y luego cerrarla, mirar hacia el teléfono y nuevamente hacia mí. Esta situación me estaba poniendo nerviosa y crispando los nervios. Creo que por fin Claudia sopesó las posibilidades y casi susurrando y tan seria que parecía haber envejecido 50 años, dijo:
-Ha estallado la más cruenta guerra entre las dos razas dominantes del mundo urbano.
-¿Qué? ¿Quiénes están ahora en guerra?¿Que gobiernos, que países, que hombres insensibles?
-No hombres, esos son manejados a nuestros antojos. Canes y Felinos.
Un silencio otra vez horrible y cortante, para añadir algo menos halagador.
-Y tu eres el punto clave…
Comment by silvia — April 2, 2007 @ 12:45 pm
- Efectivamente Sofie, los perros no queremos una carnicería, pero el odio irracional e instintivo que sentimos los unos por los otros puede llevarnos a un final horrible.
Debía ser el Primer Canistro, era un mastín, tenía pinta de ser mayor y estaba un poco regordete, acababa de salir del despacho al que Sofie y la niña de los ojos verdes se dirigían.
- El problema es que nos es imposible dialogar con esos ariscos e infieles cuadrúpedos. Es ver uno y hasta yo, a mis 12 años, me pongo en guardia. Por eso te necesitamos a ti. Debes reunirte antes de medio día con su interlocutor y debéis llegar a un acuerdo, sino, no quiero ni pensar en las consecuencias. Imagina que la guerra se produjera, en las otras ciudades se acabarían enterando y la guerra se iría extendiendo.
- ¿Pero porque ahora?¿Porqué yo?
- ¿Aun te preguntas porqué tú? Creo que la razón es evidente, su interlocutor habla con ellos, y tú con nosotros, así no nos vemos y el acuerdo puede ser mediado con racioncinio. Y es ahora porque si no hacemos nada la guerra estallará al atardecer. Los gatos llevan semanas echándonos la culpa de la superpoblación callejera y de los atropellos y mira la portada del periódico hoy:
El periódico estaba sobre el mostrador de recepción, habían vuelto mientras el Primer Canistro hablaba. En él se veía la estadística anual de animales muertos en carretera, la de gatos era ligeramente mayor que la de perros.
- Cuando los gatos vean esto atacarán. Tenemos hasta el atardecer porque tienen que organizarse y ellos no están muy activos hasta esa hora. Hemos encontrado a alguien que puede servirnos de interlocutor, Claudia te llevará con Brian, y él te acompañará a su casa, tienes que convencerlo Sofie.
Comment by Juanmi — April 10, 2007 @ 9:26 pm
Claudia me invitó a acompañarla hacia el ascensor y mientras bajábamos comenzó a comentarme un poco más sobre mi labor.
- Sería aconsejable que cuando salgamos del ascensor y del edificio me des la mano y sonrías, actúa como si fueras un familiar mío para no levantar sospechas.
- ¿A dónde nos dirigimos?
- A un edificio cerca del puerto. La Sede Felina está en el tejado de ese edificio, y un poco más lejos hacia la playa está la casa de Brian.
En nuestro paseo Claudia me puso al día de todo lo que se supone que debo saber acerca de mi cargo, mis obligaciones, mis poderes, mi puesto en el Canisterio, vías de información… Me dio una pequeña medallita dorada en cuyo centro estaba grabada la huella de un perro y cruzada en su parte inferior por un hueso. Era una insignia, un amuleto antiguo que se había heredado de un representante a otro y a través del cual cualquier perro sabría quien era. También me dio un anillo que servía de interfono para comunicarme con el Canisterio desde cualquier localización.
Llegando a casa de Brian, Claudia me habló un poco sobre su carácter y personalidad.
- Sophie, ya sé que es tu primer día y que todo esto te sorprende por momentos. Además te veo un poco alterada, nerviosa, pero deberías saber que Brian no es un hombre fácil. Él se ha criado prácticamente solo en esa pequeña casa junto a la playa, es pescador, suele tirarse días enteros en el mar y nunca ha tenido buena relación con la gente. Brian a diferencia de ti, sabe desde hace mucho tiempo de su don, porque desde pequeño ha tenido mucha relación con los gatos. Siempre al volver de sus jornadas de pesca, cuando limpiaba el pescado dejaba grandes cantidades de despojos junto a su casa y auténticas hordas de gatos acudían a él, por lo que le tienen un gran respeto. No será fácil el diálogo con él si no te calmas un poco.
En mi mente las ideas empezaban a atropellarse un poco. Por una parte yo soy una ejecutiva acostumbrada a lidiar con toda clase de individuos, a cerrar tratos, establecer negocios y llegar a acuerdos, lo cual era un punto a mi favor. Por otra me parecía que Brian y yo éramos proveníamos de dos mundos totalmente diferentes, el pescador, aislado, huraño, tranquilo… yo ejecutiva, extrovertida, negociante, estresada… y esto supuse que sería mi mayor problema.
Al llegar a la puerta de la Casa de Brian, Claudia se despidió de mi y me dio un último consejo.
- Intenta no asustarte y sé amable.
Toqué a la puerta y se abrió sola al tercer golpe, parecía que solo estaba algo encajada. El panorama en el interior de la casa era un poco nauseabundo, había poca luz, mucho desorden, ropa por todos lados, restos de comida, platos… Una voz grave y profunda me sobresaltó.
- ¿Quién diablos eres?
El cuerpo se me quedó helado, ante mi se levantaba del sofá un hombre de cerca de 2 metros de altura, desaliñado y con barba de tres días de la que salían varios bigotes largos desde el labio superior. Tenía los ojos azules como los icebergs, la cara cuarteada del sol y la sal y multitud de cicatrices por los brazos quizá debidas al oficio de pescador. Repitió la pregunta y añadió:
- ¡¡Vaya por Dios!! Esa insignia me lo dice todo, tu eres la nueva incompetente que han mandado para dialogar desde el Canisterio…
Comment by BlueEyes — April 14, 2007 @ 7:16 pm
-si, señor, esa debo de ser yo.
- ¿novata verdad?, mejor, así me será más fácil librarme de tí.
Empezamos mal, pensaba, y un intenso nerviosismo empezó a recorrerme el cuerpo. Calmate sophy, me dije a mi misma, no es más que un honbre, sonriíe.
- Buneo….¿y qué te han dicho esos decanisterio?
Por primera vez era consciente de que no tenía ni idea de cuales eren los términos a negociar, ni de cuales mis proposiciones, ni conocía los problemas entre gatos y perros, pero sin embargo, de repente sentí como si lo conociese todo del problema, un extraño conocimiento llegaba a mi mente, como si siempre hibuera estado ahí, como dormido, y se despertase en ese momento.
Brian hizo un pequeño amago de sonrisa y dijo, bien, ahora estás preparada para negociar…pero nunca utilizo mi casa, vayamos a la playa.
Accedí de buen grado, su casa apestaba y era aterradora.
A pesar de que llevaba un traje carísimo del trabajo, me senté en la arena donde él me indicó.
Aquello parecía preparado para esa clase de encuentros, de un lado estaba el sitio que ocupaba Brian, que en realidad era solo un hueco hecho en la arena por el uso, y a su lado había otro hueco más.
De mi lado era exactamente igual.
En el centro un extraño circulo nos separaba, en él había unas señales que no supe interpretar, pero entre ellas estaba la de mi amuleta.
Antes de que pudiese preguntar Brian intervino,
-Por supuesto esos miserables no te habrán explicado nada, esos….bueno, en seguida llegarán los que faltan lo único que hace falta es que coloques tu amuleto en la zona que corresponde y que digas la clave por tu interfono. Así que, cuando estés lista empezamos, y espero que no tardes, me cabrea esperar.
No era nada amable aquel hombre. ¿quienes eran los que llegarían? ¿que clave?
Brian empezaba a inquietarse, así que decidí colocar el amuleto e improvisar algo, puesto que desconocía la clave, pero no hizo falta, coloqué el amuleto, encendí el interfono, y enseguida escuché la voz de Claudia que decía, todo está muy bien, ahora repite, soy Sophy interprete de los perros, y me comprometo a velar por sus inerés, a colaborar en todo momento, a no tener miedo y a no revelar jamás nada de lo vivído en este dia o siguientes, si los hubiera…
Aquello más que una clve era un juramento, y algunas de las cosas dichas me daban miedo, pero…ya estaban dichas.
Que lleguen los demás y comience la reunión dijo Brian con una carcajada, que a mi me sonó horrible….
Comment by Administrator — April 19, 2007 @ 12:07 pm
De repente comenzaron a aparecer gatos de todas partes. Debían haber estado esperando la señal de Brian. De detrás de la casa, de las rocas de la playa, de la carretera por la que habíamos llegado…
Estaba comenzando a inquietarme cuando por la carretera también llegaron algunos perros. Contrariamente a lo que yo pensaba, el ambiente parecía calmado, aunque ligeramente tenso, sobre todo por el gran silencio.
Un precioso gato persa marrón se situó junto a Brian, y un dálmata junto a mi, en los huecos que estaban vacíos un momento antes. Los demás se fueron situando en cemicírculos detras de Brain y mia, los gatos con él, los perros conmigo. En total podía haber unos 40 animales reunidos.
- Reunión 125 de felinos y canes con motivo de la aparición de una nueva intermediaria y de la discusión sobre el equilibrio de población y la colaboración en ambientes urbanos. Representantes presentes…
Era el dálmata que se encontraba a mi lado, Brian parecía no estar atento a él, sino al gato que tenía a su vera, que por su lado tb parecía ronronear y maullar ligeramente como dirigiéndose a él. El dálmata era serio y su voz grave, me recordaba al contable de mi empresa.
Comment by Juanmi — April 26, 2007 @ 6:30 pm
El dálmata hablaba lenta y pausadamente. Mientras le escuchaba seguía observando a Brian y su manada de gatos. Me estaba poniendo bastante tensa y eso se debio notar en mi puesto que el dálmata llamó mi atención.
- ¿Sophy? ¿Me estás escuchando?
- EEr… Si, si
- Vale, como me llamo.
Suspire. No habia escuchado o entendido nada de lo que me había estado diciendo.
- No escuche nada, lo siento.
- Pero Sophy ¿has olvidado los trucos del entrenamiento? No me puedo creer que sigan poniendote nerviosa la presencia de gatos, con lo buenos que son esos cursillos.
- ¿Cursillos?
¿Pero de qué me estaba hablando? Yo esta mañana era una mujer de negocios casi como cualquier otra y ahora estaba en la playa rodeada de felinos y canes, con un hombre que como poco me provocaba estremecimientos.
- Sophy, porque has asistido al curso ¿verdad?
- No, segun las palabras de Claudia fui reclutada esta mañana.
- Dios mio! Estos del canisterio cada dia son mas incompetente. ¿Que te han mandado aquí sin el dossier de la misión, sin un acercamiento previo y sin explicarte nada?
- Bueno, dijeron que era urgente.
- Si pero tu conocimiento infuso de interprete no es suficiente en este caso. Es muy normal que te sientas incomoda con tantos gatos. Nosotros solo hemos podido estar así despues de duros meses de entrenamiento. Haremos una cosa, concentrate en mi voz y te ire explicando poco a poco como se ha de hacer.
Según me dijo Blank Oynegr - que es como se llamaba- perteneían a la élite reclutada por el canisterio, perros influyentes representantes de los más importantes organismos oficiales.
Oynegr era el Canbajador del Cuerpo diplomático para la paz. También estaba la Inteligencia Canina, el FCI (Canina Federal de investigacion), Guardias Caniles, y representantes del Canisterio, reuniendo así mente y cuerpo del Gobierno perruno.
Sam Al-Cat había terminado de hablar con Brian, y Oynegr me comentó que ya era la duodécima misión en la que ambos participaban juntos. Al-Cat, según Oynegr era un oponente digno, un duro negociador y aceptaba luego los tratos con gran fidelidad. Tuvimos suerte de dar con él, puesto que podría facilitar las cosas.
- Mi Gatembajador ha hablado y estas son las condiciones de partida que pide…
Comment by silvia — April 28, 2007 @ 11:31 am